Simplemente no puedo dejar de invocar el nombre del Señor Jesús. Primero, necesitamos saber lo que significa invocar el nombre del Señor. Algunos cristianos piensan que invocar al Señor equivale a orar. Yo pensaba lo mismo pero un día el Señor me mostró que invocar Su nombre difiere de simplemente orar. En efecto, invocar es una especie de oración, pues forma parte de nuestra oración; pero invocar no es simplemente orar. La palabra hebrea traducida “invocar” significa “llamar”, “clamar”, es decir, “exclamar”.
En el griego esta palabra significa “invocar a una persona”, “llamarla por su nombre”.
Invocar el nombre del Señor también significa clamar al Señor y experimentar la respiración espiritual. “Jehová, Tu nombre invoqué desde la cárcel profunda, y oíste mi voz. ¡No escondas Tu oído del clamor de mis suspiros!” (Lm. 3:55-56). Estos versículos también indican que invocar significa clamar y respirar. El llanto es la mejor respiración […] Cuando usted llora, respira espontánea y profundamente. Al llorar y respirar, exhalamos e inhalamos.
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